¿Quién no se ha embarcado en una aventura alguna vez por culpa de un libro?

Ese comprometido barranco en una isla selvática, la interminable norte de una temible montaña, el descenso con esquís por la línea más loca, ese mar de roca interminable o aquella travesía en el ártico que tienes en mente desde que cerraste el último libro que había en tu estantería.

Si no es así puedes ponerle remedio y empezar por leer alguno de estos cinco libros que, desde GAIA Aventura, consideramos imprescindibles para cualquier aventurero que se precie.

 

  • “Robando tiempo a la muerte” (David Torres/Sebastián Álvaro)

La aspiración a lo imposible es uno de los impulsos más nobles del hombre. En una gran aventura se pone a prueba no sólo la resistencia, la fuerza y el valor, sino también la capacidad de sufrimiento y el deseo de gozar la vida al máximo: las ansias de vivir y de comprobar que se vive.

Quizá no exista una respuesta que pueda resumir en una sola frase la razón última del espíritu de aventura que habita en las profundidades de la naturaleza humana.

Los deportes de los que habla este libro (alpinismo, ala delta, kayak o buceo), participan tanto del concepto de juego, de competencia sea con otros o con unos mismo, como del sentido más hondo de esfuerzo, sacrificio y espíritu de equipo.

 

  • “La llamada del silencio” (Joe Simpson)

Desde aquella épica batalla por la supervivencia en el Siula Grande, relatada con extraordinario dramatismo en Tocando el Vacío, la vida de Joe Simpson ha estado plagada de aventuras, pero también salpicada de muertes. El autor ha sufrido la pérdida de amigos de escalada en accidentes que le han hecho dudar del sentido de la peligrosa actividad a la que ha dedicado toda su vida. La trágica muerte de un íntimo amigo le impulsa a tomar una decisión trascendental: ha llegado la hora de dar la espalda a las montañas que tanto ha amado. Consciente de que nunca estuvo más vivo que en las situaciones de máximo riesgo, elige como catarsis final escalar los más de mil quinientos metros de la intimidante cara norte del Eiger. Su relato, hermosamente triste y de poderosa carga emotiva, ofrece un apasionado recordatorio del precio que pagan los alpinistas por participar en juegos tan peligrosos. Con una narrativa que sumerge al lector en experiencias extremas, desde el infierno de una avalancha en Bolivia y escaladas en hielo en los Alpes y Colorado, hasta arriesgados vuelos en parapente en España y el enfrentamiento final con la pared norte del Eiger, Simpson explora el paradójico juego entre el poder de la mente que requiere la escalada y la fragilidad del cuerpo. La llamada del silencio es un relato vívido, que resulta al tiempo hilarante y trágico, una exploración del miedo y de la eterna lucha del escalador por plantarle cara.

 

  • “Annapurna. Primer ochomil” (Maurice Herzog)

El tres de junio de 1950, Maurice Herzog y Louis Lachenal llegaban a la cima del Annapurna, convirtiéndose en los primeros seres humanos que coronaban una montaña de más de ochomil metros, escapando milagrosamente de la muerte.

En los meses siguientes, mientras se recuperaba en el hospital de sus terribles amputaciones (que le dejarían sin los dedos de las manos y los pies), Herzog dictó Annapurna primer ochomil, una de las obras cumbre de la literatura expedicionaria de montaña.

Gocemos de la fuente de inspiración más rica que podamos imaginar: las huellas de estos aventureros que nos dejaron una historia real de valor y camaradería. De exploración y pasión por la aventura.

 

  • “Nanga Parbat” (David Torres)

“¿Qué es una gran montaña como el Nanga Parbat? David no acaba de decírnoslo o quizás no acaba de comprendelo bien.

Nos deja con la intriga, con los oídos esperando la respuesta. Yo creo que no sabe darla del todo, de la misma forma que Conrad no supo decirnos con claridad dónde estaba el corazón final de las tinieblas, ni Lowry explicó dónde termina el abismo de los sentidos, allí en Cuernavaca, debajo del volcán…Son pocos los creadores que se animan a asomarse a los infiernos, ese infierno que tenemos delante de nosotros día tras día, aunque busquemos sus abismos en las alturas de una gran montaña. Por eso hay que tomarse una copa a la salud de quienes intentan hablarnos del infierno y lo hacen, porque no hay más remedio, navegando en la oscuridad. David demuestra en este libro que la literatura carece de edad y de sexo, y que es otra cosa: un rastro de dignidad en el tiempo”

 

  • “Estrellas y borrascas” (Gaston Rebuffat)

Estrellas y borrascas es el relato de la ascensión de las seis caras norte más famosas de los Alpes, con las que todo alpinista sueña incluso hoy: la del Dru, la de las Grandes Jorasses, del Eiger, del Cervino, del Piz Badile y de la Cima Grande di Lavaredo. El guía Gaston Rébuffat (1921-1985) fue el primero en escalar, entre 1931 y 1938, seis paredes, quintaesencia del alpinismo de alta dificultad. Pero este gran clásico de literatura alpina nos ofrece mucho más que un conjunto de relatos de ascensiones, prestigiosas por sí mismas. Transmite la historia de la voraz vocación montañera de un joven marsellés, convertido en uno de los más célebres alpinistas contemporáneos. Es también, a pesar de los episodios en ocasiones dramáticos, un relato de una aventura profundamente humana, pues según Rébuffat la alta montaña es ante todo un asunto de amistad, tanto entre los hombres que la escalan como entre éstos y las cimas que pretenden conquistar. Más que ningún otro, el autor tiene el don de transmitir esta pasión misteriosa que se llama alpinismo, y de conseguir que el lector respire el aire sutil de la altitud.

Esperamos que te dejes embriagar por cada una de las hojas de estas obras maestras y que, en tu próxima aventura esté presente alguno de los relatos que te hayan hecho vibrar de estos libros y la vivas con más intensidad si cabe.